Ministerios Hispanos

Plan Nacional
Para el Ministerio Hispano

Iglesia Metodist Unida

I. EL PLAN

A. Visión y misión
B. Logros
C. Componentes principales del Plan Nacional para el Ministerio Hispano
D. Un desafío constante

II. RECOMENDACIONES





EL PLAN PARA EL MINISTERIO HISPANO

Visión y misión

El Plan Nacional para el Ministerio Hispano representa el primer esfuerzo coordinado y comprensivo de la Iglesia Metodista Unida por concentrarse en el desarrollo y la revitalización de los Ministerios Hispanos.(1) La Conferencia General endosó entusiastamente el Plan Nacional porque dicho plan propuso una respuesta bien coordinada a un desafío innegable. El Plan fue resultado de la extensa experiencia de nuestra denominación en el área de ministerios hispanos y se basó en una visión del futuro al cual Dios está llamando a los Metodistas Unidos.

La nuestra es una visión de una iglesia en la cual, al igual que en el primer Pentecostés, todos pueden escuchar las maravillas de Dios en su propia lengua (Hechos 2:8), lo cual no es meramente una cuestión de idioma sino también de identidad cultural, tradiciones familiares, etc. El día de Pentecostés, el Espíritu Santo no destruyó ni ignoró la identidad cultural de los que estaban allí presentes, sino que les presentó el Evangelio en el idioma que cada uno hablaba. De la misma manera, en la iglesia hoy debemos encontrar maneras de afirmar las diferentes identidades culturales de aquellos entre los cuales damos testimonio, a la vez que los animamos a hablar de las maravillas de Dios "en su propia lengua". Igual que en el primer Pentecostés, algunos no entenderán; otros quizás acusen a la iglesia de "estar borrachos" (Hechos 2:13). En ese caso, nuestra tarea consiste, al igual que la de Pedro, en ponernos de pie y proclamar que lo que el mundo está presenciando no es otra cosa que la acción de Dios (Hechos 2:16: "esto es lo dicho por el profeta"). [Daily Christian Advocate (DCA):1992, Vol. 1, p. 716].

Con el propósito de comenzar a marchar hacia esa visión, la Conferencia General de 1992 asignó un total de 2.7 millones de dólares de fondos del Servicio Mundial y de Iniciativas Misionales y aprobó un Avance General Especial, el Fondo para Ministerios Nacionales Hispanos, con una meta de 4 millones para el cuadrienio.

Al informar a la Conferencia General, nuevamente nos referimos a Hechos 2. Lo que ahora resalta en dicho texto no es solamente el que todos hayan hablado en su propia lengua, sino que además escucharon acerca de "las maravillas de Dios". Eso es lo que hemos visto y oído durante este cuadrienio: Dios ha hecho y sigue haciendo maravillas entre nosotros.

En tiempos en que a menudo escuchamos comentarios negativos y desalentadores acerca de la iglesia y su misión, debemos proclamar ante la Conferencia General, la iglesia en su totalidad y el mundo entero que hemos visto el Espíritu de Dios obrando entre nosotros. Hace cuatro años, el Plan Nacional no era sino una semillita de mostaza. Hoy se ha convertido en una planta muy alta, que invita a otros a que se posen sobre ella y construyan sus nidos en medio de sus ramas (Mateo 13:31-32). Este crecimiento da testimonio de la fidelidad de muchas personas a la Gran Comisión: "Por tanto, id y haced discípulos a todas las naciones, bautizándolos en el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo, y enseñandoles que guarden todas las cosas que os he mandado" (Mateo 28:19-20).

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Logros

Informes preliminares de los primeros dos años y medio del cuadrienio muestran lo siguiente(2):

Se estima que a fines del cuadrienio 1992-1996 habrá, si consideramos planes en funcionamiento y otros proyectados, por lo menos otros 450 misioneros laicos, 200 pastores/mentores y 95 facilitadores/entrenadores debidamente preparados y trabajando. ˇEn verdad estamos presenciando las "maravillas de Dios"!

En esta visión hubo muchas cosas nuevas y que, en consecuencia, requerían definición. Tal fue el caso, por ejemplo, de conceptos como "comunidades de fe" y "misioneros laicos". Estas ideas requirieron tiempo para desarrollarse adecuadamente. Un número de consultas sobre ministerios comunitarios, revitalización de iglesias, mujeres y familias, ministerios urbanos y rurales, así como otras con representantes de seminarios, han provisto la información y la comprensión necesarias para el desarrollo de ministerios Hispanos. Estos ministerios le han dado voz y participación a incontables hispanos, anglos y otras personas que están reclamando un rol más activo en la misión de la Iglesia. ˇMaravillas de Dios!

Currículo para el entrenamiento de Misioneros Laicos/Equipos de Pastores-Mentores

Quizás el logro más formidable de este cuadrienio sea el hecho de que el Comité del Ministerio Hispano, en cooperación con las cuatro agencias generales de programa, haya designado tres módulos para el entrenamiento de misioneros laicos/equipos de pastores-mentores. Los primeros dos módulos constituyen el currículo básico para el entrenamiento de misioneros laicos/equipos de pastores-mentores, mientras que el tecer módulo ofrece educación continuada. Los tres módulos incorporan la metodología de acción/reflexión y acción transformadora.

Debido a que el Plan aprobado por la Conferencia General estipula que los misioneros laicos han de ser el principal instrumento en la creación de comunidades de fe, el currículo en su totalidad se basa en una metodología que combina la acción y la praxis de vida con la reflexión teológica, lo cual conduce a la acción, y así sucesivamente. Estos tres simples verbos son el fundamento de dicha dinámica: "Ver" (dónde nos encontramos ahora; nuestra realidad); "Juzgar" (permitir que la Palabra de Dios juzgue nuestra realidad) y "Actuar" (cuando nos moviliza el Espíritu Santo, el cual nos ha capacitado para que podamos vercon ojos diferentes).

Los recursos para los dos primeros módulos pueden conseguirse de la Junta General de Discipulado. Las cuatro agencias generales de programa están desarrollando eventos y recursos de educación continuada para misioneros laicos y pastores-mentores. El Comité celebra este logro extraordinario, no sólo porque se ha conseguido tanto donde antes no había nada, sino además por la manera ejemplar en que este trabajo se ha realizado cooperativamente por las cuatro agencias de programa. Se trata de un modelo de cooperación interagencial que es motivo de regocijo. ˇNuevamente, las maravillas de Dios!

Colaborando en el ministerio

El Plan Nacional solicitó un Comité del Ministerio Hispano para supervisar la implementación del Plan y además un gran nivel de colaboración y planificación conjunta por parte de las agencias generales de programa. Una vez organizado, el Comité colaboró con la Junta General de Ministerios Globales en la selección del Rev. José L. Palos para servir como coordinador del Plan.

Estas agencias, guiadas por el Comité, han trabajado para:

El coordinador, junto con el personal de las agencias generales de programa y los miembros del Comité, ha ayudado como persona recurso a numerosas conferencias anuales y grupos regionales. Su aporte consistió en compartir la visión y los conceptos básicos del Plan y ofrecer interpretación del Plan y entrenamiento. El coordinador, junto con varios consultantes entrenados, ha participado en muchos de los programas de entrenamiento a lo largo del país y Puerto Rico. Todo esto ha hecho posible la implementación del Plan en las conferencias anuales y jurisdicciones. ˇTambién aquí hemos visto las maravillas de Dios!

Otras maravillas de Dios

El Espíritu está obrando para que nuestra denominación responda de varias maneras al llamado de Dios a los ministerios Hispanos. Hay evidencias tangibles y ansiadas, resultado de las iniciativas del Plan. Otras señales indican que las semillas sembradas por el Espíritu están brotando a través de la Iglesia. Por ejemplo: por primera vez disponemos de un currículo para niños. Junto con toda la Iglesia nos regocijamos en la publicación del nuevo himnario en español, Mil Voces para Celebrar. Himnario Metodista. Este himnario, que incluye composiciones originales de varios hispanos Metodistas Unidos, le brinda a la iglesia la oportunidad de escuchar las voces de los cristianos hispanos y unirse a su canto. ˇTodos juntos cantamos las obras maravillosas de Dios!

Otros signos menos palpables revelan un nuevo entusiasmo entre pastores y laicos hispanos así como entre no hispanos. La participación en los módulos de entrenamiento del Plan está generando un nuevo nivel de interés en la cooperación de clérigos y laicos. La constante renovación de los líderes actuales y el surgimiento de nuevos líderes aumenta la esperanza de ministerios hispanos revitalizados en las conferencias anuales. ˇDios nos está preparando para una cosecha abundante de nuevos discípulos!

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Componentes principales del Plan Nacional para el Ministerio Hispano

Afirmamos y deseamos continuar algunos componentes y conceptos básicos del Plan Nacional para el Ministerio Hispano. En consecuencia, el Plan proyecta que las congregaciones locales, tanto las ya establecidas como las nuevas, habrán de organizar su vida y programa de tal manera que puedan transformarse en centros de misión, lo cual ha de crear discípulos fieles que comparten con entusiasmo y dan testimonio de su fe mediante palabras y hechos.

Un concepto clave del Plan es la comprensión de que en la misión cristiana el desarrollo congregacional y los ministerios comunitarios son inseparables. Este concepto ha sido la base para el desarrollo de comunidades de fe y ministerios comunitarios, la revitalización de congregaciones y la capacitación de misioneros laicos y equipos de pastores-mentores.

Comunidades de fe

El establecimiento y cuidado pastoral de las comunidades de fe seguirá siendo prioridad número uno de los ministerios hispanos. El Plan anticipa que las congregaciones o los ministerios de alcance a la comunidad, guiados por misioneros laicos y clérigos, formarán comunidades de fe. Estas comunidades de fe llevan la iglesia a la gente a través de reuniones informales en hogares y otros lugares no eclesiásticos. En 1992, el Plan articuló claramente qué se espera de las comunidades de fe y aquí lo reafirmamos.

Las comunidades de fe:

Misioneros laicos y equipos de pastores-mentores

La visión que se presentó en 1992 enfatizaba la participación de la Iglesia Metodista Unida en su totalidad: laicos y clérigos, hispanos y no hispanos, en un ministerio común.

La visión que informa este Plan requiere un estrecho compañerismo entre clérigos y laicos y el reclutamiento de numerosos laicos comprometidos con el avance de la misión de Cristo en medio de la creciente población hispana.

Los misioneros laicos son personas laicas comprometidas; en su mayoría voluntarios, están dispuestos a capacitarse y trabajar con ministerios hispanos en equipo con un pastor-mentor. Aun cuando los misioneros laicos participan en una variedad de ministerios, no se los capacita para que ocupen el lugar de los pastores. Los misioneros laicos y los pastores-mentores pueden ser hispanos o no hispanos. Esta cooperación asociada de laicos y clérigos que el Plan propone se ejemplifica en el equipo ministerial de misioneros laicos y pastores-mentores.

La tarea de los equipos de misioneros laicos y pastores-mentores consiste principalmente en crear y desarrollar nuevas comunidades de fe o nuevas congregaciones, pero también implica la revitalización de congregaciones establecidas, la participación en ministerios comunitarios y de extensión y el desarrollo de programas de extensión de escuelas de la iglesia.

Los ministros ordenados

En el Plan Nacional, los pastores trabajarán en forma asociada con misioneros laicos. Los pastores funcionarán principalmente como miembros del equipo que identifican misioneros laicos, los entrenan, trabajan con ellos, los motivan y animan, los asignan a oportunidades misionales específicas y los apoyan. Pastores y misioneros laicos son mutuamente responsables en su ministerio común y se asocian cooperativamente para promover el Reino de Dios en el contexto hispano.

En muchas situaciones, el pastor de una congregación hispana o no hispana establecida que necesita revitalización puede darle una nueva visión a la iglesia si al explorar su contexto inmediato descubre hispanos que no asisten a ninguna iglesia. Una congregación en proceso de revitalización debe definir o redefinir su misión contextualmente. El pastor juega un papel fundamental cuando anima a su congregación a que considere oportunidades misionales con los hispanos sin iglesia y para los mismos. Estas oportunidades misionales incluyen comunidades de fe, ministerios comunitarios, programas de extensión de la escuela de la iglesia y ministerios de extensión.

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Un desafío constante

La acción de Dios requiere nuestra respuesta. Primero, una respuesta de gozo y gratitud; luego, de más dedicación. Así pues, al tiempo que celebramos lo que se ha logrado, llamamos a la iglesia entera a que recuerde y reafirme las palabras del informe aprobado por la Conferencia General en 1992:

"Somos conscientes de que semejante misión exigirá un compromiso mucho más allá del próximo cuadrienio. Exigirá el compromiso de una generación entera. Así pues, al presentar este Plan a la Conferencia General con la petición de que [sea adoptado], como lo permite la Disciplina, por un cuadrienio, también presentamos esta visión a la Iglesia Metodista Unida con la esperanza de que ˇtodos la haremos nuestra para siempre!" [DCA, 1992, Vol. 1, p. 716].

El ministerio que hemos comenzado debe continuar por estas tres razones importantes:

En este clima, la misión de la Iglesia, especialmente en los Estados Unidos, es clara. Dios nos llama a proclamar las buenas nuevas de reconciliación y a modelar una nueva humanidad conforme a la de Cristo. Nosotros ya hemos comenzado ese ministerio. El Plan Nacional ha puesto a la Iglesia Metodista Unida en condición de ofrecerle un modelo de hospitalidad a la nación (Hebreos 13:12). Debemos construir sobre los cimientos de estos últimos cuatro años para llevar a cabo la visión e involucrar a la Iglesia en la respuesta al desafío al cual Dios nos ha llamado.

A la luz de estos hechos, el Comité del Ministerio Hispano cree que el Señor de la historia sigue convocando a nuestra denominación a comprometerse con los ministerios Hispanos y llevarlos a cabo. El Comité está profundamente convencido de que el Plan Nacional para el Ministerio Hispano debe continuarse y revitalizarse durante el cuadrienio 1997-2000, y solicita con urgencia que se le dé continuidad como se indica en la recomendación sometida a la Conferencia General de 1996.

ˇDeamos a Dios toda gloria y honor!

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Notas

1. La Conferencia Anual de Puerto Rico decidió convertirse, con la aprobación de la Conferencia General de 1992, en Iglesia Autónoma Afiliada a partir del 1 de enero de 1993. Sin embargo, existe un vínculo duradero entre la nueva iglesia en Puerto Rico y la Iglesia Metodista Unida. Puerto Rico continúa proveyendo liderazo pastoral de gran valor a los ministerios hispanos en la Iglesia Metodista Unida. El Seminario Evangélico de Puerto Rico continúa sirviendo como centro de educación teológica del pastorado hispano tanto en Puerto Rico como en los Estados Unidos. Además, Puerto Rico sigue comprando y utilizando materiales publicados por la Casa Metodista Unida de Publicaciones y otras agencias de la Iglesia Metodista Unida. Debido a todas estas conexiones, y a otras, la iglesia en Puerto Rico continúa participando en el Plan Nacional para Ministerios Hispanos a través de su contribución a los recursos de la Iglesia Metodista Unida como a su utilización de los mismos..

2. Estas cifras se basan en la información de una encuesta realizada en septiembre de 1995. La Oficina del Plan Nacional cuenta con información actualizada.

3. En relació a esto, recomendamos el documento Hispanic Ministries: Challenge and Opportunity, presentado a la Conferencia General de 1992 como documento de apoyo. Puede conseguirse a través de la Ofincina del Comité de Ministerios Hispanos.


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