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Iniciamos este encuentro de celebración de los 30 años de CIEMAL teniendo como trasfondo dos hechos indesmentibles para la humanidad. Por un lado nos acompañan la despedida de un siglo caracterizado por los pavorosos resultados de dos guerras mundiales, y el inicio de un nuevo siglo que nos aguarda, cual página en blanco, desafiante ante los protagonistas de la historia. Por otro lado, las Naciones Unidas nos informa que la población mundial alcanza la elevada cifra de 6.000.000.000 de habitantes en nuestro planeta. Refiriéndonos al primer aspecto, el término del siglo XX nos invita a establecer el compromiso de no repetir los errores y horrores del pasado, sino más bien disponernos a dar pasos más certeros en favor de la paz, precedida de justicia, y a propiciar una sociedad más humana y fraterna, con pleno respeto por la vida humana. En la actualidad, nos encontramos abocados en la creación del llamado "orden mundial" y el neo liberalismo, que están dejando fuera las grandes poblaciones del tercer mundo, las que terminan siendo más pobres cada día, mientras las clases pudientes se hacen más ricas con gran facilidad. Basta con dar una mirada al informe del Banco Mundial para comprender el gran deterioro del tejido social mediante un sistema injusto, que priva de pan a millones de personas. Al término del milenio 1.500.000.000 de personas viven con un dólar al día, es decir, 300.000.000 más que en el año 1987; se prevée que para el año 2015 se podría llegar a 1.900.000.000 de personas viviendo en niveles de pobreza absoluta. En nuestra América Latina, con sus 468.000.000 de habitantes, a pesar de los esfuerzos que realizan algunos gobiernos para disminuir los niveles de pobreza, la cifra ha ido en aumento, afectando a 110.000.000 de personas. El elevado número de habitantes en nuestro planeta, nos hace sentir ciudadanos de una "aldea global" unida por los beneficios derivados del avance de la ciencia, la tecnología, y el alto nivel alcanzado en la informática y las comunicaciones. Esto nos permite conocer las noticias más relevantes que se producen en cualquier lugar del mundo, con sus respectivas imágenes, pero al mismo tiempo nos permite conocer la cruda realidad del "desorden mundial" creado no sólo por guerras civiles como las de Kosovo, Angola, Timor, o por guerrilleros o terroristas, sino por el intento de salvar la macroeconomía, instaurando la doctrina del "sálvese quien pueda", desprovista de todo amor por el prójimo. La aldea global, llamada a ser una aldea solidaria, nos ha mostrado muy escasos signos de solidaridad, entre los cuales señalamos la actitud de los gobiernos europeos que perdonaron la deuda externa de los países afectados por los huracanes George y Mitch en 1998, si bien sigue vigente la deuda externa de muchos de otros países que se han convertido en "deuda eterna" y que es una forma moderna de esclavitud. Solamente el pago de los intereses de tal deuda significa mayor deterioro de la vida humana. Para que la globalización tenga sentido debe estar acompañada de la palabra vida, a fin de que ella no se transforme en un sistema de explotación al pobre, defendiendo formas de antivida. Así lo han hecho sentir ante la OEA el 23.09.99 en Washington los presidentes y representantes de los gobiernos centroamericanos y del Caribe, al decir: "la globalización económica está asfixiando a estos pueblos" Creemos que se seguirán levantando voces que denuncien este atropello a la vida y a la dignidad humanas. Por nuestra parte comprometemos nuestro esfuerzo y oración colocándonos junto a Jesús, en su defensa de la vida humana por encima de todo convencionalismo de moda. Dignificar lo humano forma parte del mensaje de Jesús y de la práctica de su Reino que es vida, justicia y amor a Dios y al prójimo. "Amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón, y con toda tu alma y con toda tu mente... y amarás a tu prójimo como a ti mismo" (Mateo 22:37,39)
ISAIAS: UN PROFETA DE NUESTRO TIEMPOMerecido homenaje ha rendido la hermandad metodista mundial al obispo chileno Isaías Gutiérrez, actual presidente del Consejo de Iglesias Evangélicas Metodistas de América Latina y el Caribe. Durante el culto de acción de gracias alusivo a la celebración del 30o aniversario de CIEMAL, ocurrido en Santiago, Chile, el 2 de octubre pasado, en el nombre del Concilio Mundial Metodista se le entregó al Obispo Isaías Gutiérrez la medalla de Honor al Mérito Metodista, por los relevantes servicios prestados como líder espiritual de toda América Latina y el Caribe. En la biografía leída durante el evento, el Obispo Neftalí Aravena resaltó la labor profética del obispo Gutiérrez, especialmente durante el período militar que azotó a Chile: "cuando todos callamos por miedo o cobardía, él levantó la voz y pidió a Dios la bendición por todos nosotros". Cartas de todas partes del mundo han sido enviadas y personalidades de la comunidad internacional tuvieron el privilegio de participar del acto de gratitud, donde se testificaron los hechos maravillosos de Dios, a través del llamado profético de Isaías Gutiérrez. El Secretario General de CIEMAL, Rev. David Ortigoza afirmó que: "Isaías es un pastor que ha encarnado su ministerio profético en defensa de los desposeídos; en la lucha contra la injusticia y en el desafío de buscar alternativas para fortalecer la conexionalidad metodista de las iglesias autónomas en América Latina y el Caribe". En sus breves palabras de testimonio, este profeta de nuestro tiempo, ha demostrado la marca de quien asimiló el sacrificio de Cristo para servir: "si algo hice en la vida que Dios me dio, lo hice porque quise ser fiel al Evangelio". Comité Ejecutivo de CIEMAL |