En un nuevo informe titulado Resumen mundial de la epidemia de VIH/SIDA 2001 se advierte de que el número de infecciones por el VIH en Europa oriental está aumentando con mayor rapidez que en ninguna otra parte del mundo. El número de casos notificados está muy subestimado pero aun así revela que para comienzos de noviembre en la Federación de Rusia se habían comunicado más de 75 000 nuevas infecciones, lo que equivale a un aumento de 15 veces la cifra correspondiente a tan solo tres años antes.
"El VIH se está propagando rápidamente por toda la región de Europa oriental: solamente en el presente año se ha producido un cuarto de millón de nuevos casos", ha manifestado el Dr Peter Piot, Director Ejecutivo del Programa Conjunto de las Naciones Unidas sobre el VIH/SIDA (ONUSIDA). "El VIH/SIDA es sin lugar a dudas la enfermedad más devastadora que haya afrontado jamás la humanidad, y antes de que empiece a mejorar se agravará aún más."
De acuerdo con el informe, publicado conjuntamente por el Programa Conjunto de las Naciones Unidas sobre el VIH/SIDA (ONUSIDA) y la Organización Mundial de la Salud (OMS), existe una oportunidad especial de actuar en países donde la tasa del VIH es baja o bien en los que tienen una elevada población.
"Las bajas tasas de prevalencia nacionales comunicadas pueden ser engañosas - ha indicado la Dra. Gro Harlem Brundtland, Directora General de la OMS - porque en algunas subpoblaciones pueden ser extremadamente altas. En muchos países, debemos tomar esas cifras como señales de alerta de una epidemia inminente, no como excusas para la autosatisfacción." En los países con una elevada población, unos escasos puntos porcentuales pueden traducirse en millones de personas infectadas.
Mientras tanto, la epidemia prosigue su rápida propagación por toda África, con 3,4 millones de nuevas infecciones y 2,3 millones de defunciones en 2001. En Swazilandia, Botswana y algunas zonas de Sudáfrica, más del 30% de las mujeres embarazadas son VIH-positivas. En África occidental, diversos países con tasas de infección anteriormente bajas - incluida Nigeria, la nación más poblada del continente- han rebasado ahora la tasa del 5%.
Una tendencia preocupante que se manifiesta en los países de ingresos elevados es el aumento en las prácticas sexuales peligrosas, lo que por sí mismo ha provocado un aumento en las enfermedades de transmisión sexual, incluido el VIH. En estos momentos tenemos indicios de que en los países de ingresos elevados el VIH se está desplazando hacia las comunidades más pobres y de que los adultos jóvenes pertenecientes a minorías étnicas se enfrentan a riesgos de infección considerablemente mayores que cinco años atrás.
"A pesar de los progresos realizados en el tratamiento y la atención, que en los países ricos han pasado a estar ampliamente disponibles, la prevención está quedando desfasada", ha señalado el Dr Piot. "Mientras las relaciones sexuales peligrosas y el consumo de drogas intravenosas siguen alimentando esta epidemia generalizada, al mismo tiempo se va desplazando hacia las comunidades más desfavorecidas. Es indispensable que esas comunidades obtengan los recursos y el apoyo necesarios para asumir el mensaje preventivo."
En Asia las cifras también siguen aumentando y, a pesar de los eficaces esfuerzos de prevención desplegados en algunos de los países más pequeños, el número de personas infectadas de novo alcanzó por primera vez el millón. Existe una grave amenaza de que se produzcan epidemias de gran magnitud y generalizadas. En algunos países de Oriente Medio que no presentaban prácticamente ningún caso de VIH, la infección está empezando a propagarse rápidamente entre los grupos de alto riesgo.
A medida que avanza la epidemia, progresa su impacto en el desarrollo de las sociedades y en la salud de las economías. En África subsahariana, los países más afectados podrían perder más del 20% de su PIB por causa del SIDA para 2020. Asimismo, resultan gravemente afectados los sistemas educativos, las administraciones civiles, los servicios sanitarios y las producciones agrícolas de muchos países. En la actualidad, la esperanza de vida en la región está descendiendo de forma brusca: de no existir el SIDA, sería de por lo menos 62 años; en vez de ello, es de 47 años.
Para ayudar a frenar la velocidad con la que se propaga la epidemia, el informe insta a los países a establecer rápidamente unos programas de prevención eficaces, en particular para reducir el VIH entre los jóvenes. Al mismo tiempo, la necesidad de ampliar el acceso al tratamiento y la atención sigue siendo crucial para el éxito de cualquier esfuerzo de lucha contra el SIDA.
Tras 20 años de epidemia, millones de jóvenes saben todavía poco, si saben algo, acerca de la epidemia. En algunos países, muchos de ellos no han oído hablar siquiera una sola vez del SIDA, y los que sí han oído hablar de él tienen graves conceptos erróneos sobre cómo se transmite el VIH.
Para que las respuestas al SIDA sean satisfactorias será necesario facilitar a los jóvenes la información y las aptitudes para la vida que precisan para prevenir la infección.
28 de noviembre de 2001
