Global Ministries: The United Methodist ChurchClick to skip to content.

 About Us  Our Work  Get Connected  How to Give  Resources  Mission News
Facebook Twitter YouTube print. email.

Letanía de solidaridad/Litany of Solidarity
 

English version

Letanía de solidaridad

(Durante la misa, se encienden 400 velas)
Cuatrocientas personas inmigraron a Postville, Iowa, una por aquí, otra por allá. Cada una cargó en sí misma una parte única de la luz de Dios.
Te demos gracias, O Dios.
Cada una de las cuatrocientas llegó sin amparo, ni protección desde los vientos políticos, los que ya se han cambiado en contra de estas lucecitas de Dios.
Ten misericordia de nosotros, O Cristo.
No llegaron buscando ningún sueño americano, sino cada una huyéndose de su propia pesadilla de otra América.
Señor, ten misericordia de nosotros.
Ahora, ese mismo “sueño americano” se les ha vuelto muy opresivo y persecutor.  Ahora la lucecitas se quedan abatidas por el aliento de un pueblo cada vez más de corazón duro.
Señor, ten misericordia de nosotros.
La nación más poderosa de todas les ha puesto redes para engañar a los pasos. Acechando a sus vidas, los oficiales han abatido sus almas, separándolos de sus seres queridos y quitándolos de la tierra.
(Se extinguen todas las velas, menos la una al lado de la cruz)
(Silencio)

 ¡Cuán solitaria ha quedado la ciudad antes llena de gente! ¡Tiene apariencia de viuda la ciudad capital de los pueblos! ¡Sometida está a trabajos forzados la princesa de los reinos! Se ahoga en llanto por las noches; lágrimas corren por sus mejillas. De entre todos sus amantes no hay uno que la consuele. Todos sus amigos la han traicionados; se han vuelto su enemigos. (Lam. 1: 1 a 2)
Perdónanos, Señor.
Ya se queda sólo una luz, la lucecita de Cristo.
O Cristo, antes de todo déjanos utilizar la luz para ver nuestro pecado nacional.
Porque hasta esta luz de Cristo ha sido asombrada por la soberbia de la nación y el odio de su pueblo, frente a las lucecitas ya quitadas y aún por quitarse.
Perdónanos, Señor.
Mas ella sigue como la luz de Cristo, y esta luz brilla en las tinieblas, y las tinieblas no han podido apagarla. (Juan 1: 5)
Alúmbranos el camino de todos, Señor.
Esta luz se queda, como siempre se debe ser. Porque esta lucecita, que es Cristo, ya debe volverse en faro, para que todos los desposeídos puedan regresar a sus sueños de justicia y libertad para todos.
Camina con todos de nosotros, Señor.
Porque cuando Cristo regrese en su gloria, él debe encontrarnos despiertos a la justicia, con las lámparas encendidas – velando por los perdidos y olvidados.
Gloria sea a ti, O Jesucristo, por los siglos de los siglos. Amen.


Spanish version

Litany of solidarity

(Four hundred candles are lit during the service)
Four hundred persons immigrated to Postville, Iowa, one here and another there. Each one carried within them a unique part of the light of God.
We give you thanks, Oh God.
Each one of the four hundred arrived with neither help nor protection from the winds of politics, which now have shifted against these little lights of God.
Have mercy on us, O Christ.
They arrived not seeking an American dream, but each one was running from their own nightmare from another America.
Lord, have mercy on us.
But now this same American dream has become for them very oppressive and harmful. Now, the little lights are bowed down by the breath of a people becoming more and more hardhearted.
Lord, have mercy on us.
The most powerful nation in the world has spread a net to ensnare their feet. Lying in wait for their lives, the officers have brought low their souls, separating them from their loved ones and removing them from the land.
(All the candles are extinguished, except the one next to the cross)

(Silence)

How lonely sits the city that was full of people! How like a widow she has become, she that was great among the nations! She that was a princess among the cities has become a vassal. She weeps bitterly in the night, tears on her cheeks; among all her lovers she has none to comfort her; all her friends have dealt treacherously with her; they have become her enemies. (Lam.1: 1-2)
Forgive us, Lord.
Now, only one light remains, the little light of Christ.
O Christ, before anything else let us use the light in order to see our national sin.
For even Christ’s light has been overshadowed by our nation’s pride; and by the hatred of its people toward these “little lights” that have now been removed – as well as those who yet will be.
Forgive us, Lord.
But it still continues as the light of Christ, and this light shines in the darkness, and the darkness has not overcome it. (Jn 1:5)
Light the path of us all, Lord.
This light remains, as should always be the case, because this little light that is Christ must now become a beacon, so that all the dispossessed can return to their dreams of liberty and justice for all.
Walk with all of us, Lord.
Because when Christ returns in all his glory, he must find us awake to justice, with our lamps lit – watching for those who are lost and forgotten.
Glory be to you, O Jesus Christ, for ever and ever. Amen.

Related Information:


 
 
 

arrow icon. View Listing of Missionaries Currently Working in: United States   

Date posted: May 19, 2008